jueves, 2 de octubre de 2014

Lluvia, de Amelia Biagioni

Llueve porque te nombro y estoy triste,
porque ando tu silencio recorriendo,

y porque tanto mi esperanza insiste,
que deshojada en agua voy muriendo.

La lluvia es mi llamado que persiste
y que afuera te aguarda, padeciendo,
mientras por un camino que no existe
como una despedida estás viniendo.


La lluvia, fiel lamido, va a tu encuentro.
La lluvia, perro gris que reconoce
tu balada; la lluvia, mi recuerdo.


Iré a estrechar tu ausencia lluvia adentro,
a recibir tu olvido en largo roce:

que mi sangre no sepa que te pierdo.


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