sábado, 1 de junio de 2013

Laprida, de David Lagmanovich

Subió al taxi estacionado en la esquina de su casa y después de saludar al conductor le dio la dirección: “San Martín y Laprida”. Mientras ponía en marcha el motor, el hombre musitó; “Yo, Francisco Narciso de Laprida, cuya voz declaró la independencia de estas crueles provincias”. El pasajero lo miró con asombro y sintió la tentación de hacer una broma: “¿Usted es Laprida entonces?” El conductor lo corrigió: “Yo fui Laprida. Ahora manejo un taxi”.

David Lagmanovich (Huinca Renancó, Córdoba, 1927- Tucumán, 2010)