miércoles, 2 de marzo de 2011

Palabras para tu presencia en el tiempo, Anita Aracena

Yo creo en las voces de las anclas
que dejan crecer sus memorias
en las arenas llamadas a no morir.

Creo que tu nombre habitará los caracoles
y tus palabras se hundirán en el tiempo
donde vive mi ternura.
(te nombro tan despacio,
cuando las estrellas encienden sus canciones
y recuerdo una muñeca que vestía de azul
para estar dentro de sí
habitada por la lejanía)

El agua me devuelve tu mirada
y el lenguaje del horizonte
me acerca a lo que tu hablas
en las tardes.
(Cuando hablas, siempre estás
ya lejos de los atardeceres,
tallando en negritas,
un mapa de noticias).

Creo en mi manera de ser pájaro
cuando me siento en la arena
y voy absorbiendo tus manos en mi cabello
y te pregunto sin preguntar:
¿Dónde irá mi aire de soñar,
cuando mi cuerpo ya no tome la sombra de los humos?
¿Qué hará entonces mi peine
en sus coloquios con el espejo,
y dónde se irán a romper los colores
que solo mis ojos viajan
en rosa y verde?

Me llaman mis calles
y mis cuartos azules
aquel patito que regalé una tarde
en que estaba cerca de la reja
y ya sabía que Dios y de la sombra de los árboles;
pero tú me tomas de las manos
y mis ojos te ven sonreír
y tiemblo un poco,
y las anclas y los mares
forman mi envío de -te amo-
(como suben entonces las canciones tan altas
que yo también creo que soy un poco cielo).


de Como son de azules las palabras (Grupo Pro Cultura, 1986)

martes, 1 de marzo de 2011

Jamás escribieron una sola línea, de Carlos Antognazzi

Jamás escribieron una sola línea de ficción o poesía, pero
allí están dispuestos a decir esto sí y aquello no, esto de
acá es literatura pero aquello nunca, esto y aquello, pero
ellos ni esto ni aquello, sólo crítica. Curioso comportamiento.
Curioso comportamiento, que no vacila en delimitar lo
indelimitable, en encorsetar lo inencorsetable, en
parcializar lo inasible. Y las obras, pobrecitas, quedan
indefensas
ante el "aparato crítico", ante el montaje de sabíduría y
circunspección de los ceños adustos, formalistas,
concienzudamente estructurados.
Y mientras ellos siguen con la crítica los escritores siguen
escribiendo, al margen de tanta bambolla erudita que nada
aporta
a la obra, porque nada se puede agregar a un texto bien escrito:
todo agregado no será más que eso, y entonces para qué.
Pero ellos no escribieron poesía ni cuento ni novela. Y sí
dijeron qué era poesía (el ritmo es el factor constructivo del
verso, sostuvo Tinianov) o, más genéricamente, qué es la
literatura:
aquello que posee literaturidad. ¿Y qué (monstruo verbal, diría
Borges redivivo) es la "literaturidad"? Pues la literaturidad es...
es... ¡justamente eso, literaturidad!
La crítica y la teoría no necesitan explicación (fuera del
texto), pero la literatura sí. Caramba, la literatura sí.


del libro Arte mayor (Ediciones Tauro, 2003).
Carlos Antognazzi nació en Santa Fe, Argentina, en 1963. Ha publicado 14 libros entre cuentos, novelas, ensayos, artículos y poemarios.