sábado, 3 de diciembre de 2011

4. de Máximo Ballester

Algo golpeaba en el mar, algo como una reverberación en
su hora. Aves de yeso se alejaban demudadas, encogidas
de hombros. Algo golpeaba: un despertar o huevo, cierto
malestar en la superficie, furor orquestal... Yo volvía de
la espuma, oía voces en las olas y no quise mirar atrás.
Algo golpeaba con fuerza tras mi espalda y no quise
mirar. Me alejé prudentemente de la orilla hacia otros
médanos. Alguna razón debía tener el mar para estar así.



de En la orilla (El mono armado, 2009)

1 comentario:

  1. ¡Gracias, Rubén!
    Felicitaciones por el nuevo Blog.
    Un abrazo + un a brazo + un abrazo.

    ResponderEliminar