jueves, 23 de junio de 2011

Abuelo muerto, de Germán Arens

En la barda
rondan los pumas,
y en el día
peregrinos que se arriman a la ermita
a tirar monedas
por entre las rejas
que aíslan al niño estatua..
A pocos metros Namuncurá bicha.
Solía llevarme
mi abuelo
en su Polara gris
a buscar té pampa
y otros yuyos monteros
que aliviaban
el doloroso dolor
que padecía en los riñones.
Abuelo,
respirador profundo,
levitador,
batidor de levadura.
Él me enseñó
que las brujas de Pichimahuida
hacen caca
en las botellas
que solidarios
dejan los viajeros
en la casa abandonada
camino a Juan de Garay.
Abuelo contradictorio,
reader´s digest socialista.
Abuelo tunuyano,
crecido pampeano
y adepto a los ríos.
Abuelo de primeras marcas,
electrodoméstico.
Salero salador de vidas,
avistador de platos voladores,
magnesiano total.
Abuelo muerto al que no me dejaron mirar.


de Pueblada (Ediciones en Danza, 2008)

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