viernes, 24 de junio de 2011

7, de Mario Arteca

Los pueblos blancos se encuentran en el estadio final,
sin importar qué tipo de teorías fijen
su decadencia. Esa fisión ya es palpable,
menos imposible: aquí rige la segunda ley
de la termodinámica y el nuevo poder está ahí, la mecha
en su sitio, sea consunción del átomo o espita de fuego,
desinteresado del mecanismo sólo porque produce,
contrario al raciocinio. Ya no se tiene realidad alguna,
ni posesión, ni cualidad del instinto: hay estómago vacío
en ese círculo de recelos del ciudadano de a pie.
Zoon Politikón. Hasta ahora no presenta batalla
en ninguna parte. Niágara para ahogarse en la bañera;
Constantino alocando clavos en la cruz del príncipe.
La paz en su cincha, embeleco, y ya antítesis, pase ahora
de largo. Blandengue, contenido, evitando así
el peligro, algo de ello velada la pauperización.
En eso el aislamiento resulta más evidente,
aunque (claro) siguiendo con él, más esmalte y barniz.
Del cernícalo duplica el grito en el cielo, entre cercetas,
ya sumando nuevas cifras a viejas intercesiones.
En resumidas: Kleist no vivió lo suficiente; nunca.
Drittes Reich for out. Nunca. Y así levantaron
su cabeza de puente en el Este, y tras ello,
de lo mejor evaporándose.


de Guatambú (Tsé-Tsé, 2003)

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